Dicen que las desgracias no vienen solas, sino de tres en tres. En Haití, tristemente. este dicho se hace realidad. Primero el terremoto, luego las inundaciones, y por último el cólera. Las Regiones afectadas por el brote de cólera estan cerca de la ciudad de Saint-Marc, situada a unos 100 Kilómetros de Puerto Príncipe. El jefe de Gobierno haitiano, Jean Max Bellerive, dijo a los medios que aún no se ha detrminado el origen de las bacterias, aunque cree ue después de las lluvias que cayeron en las semanas pasadas se desbordaron las letrinas y los desechos contaminaron el río Artibonito. La ciudad de Sain-Marc no se vió afectada por el terremoto, pero en sus proximidades es donde se asienta la mayor parte de los damnificados por éste . Unicef y Médicos Sin Fronteras, asociaciones humanitarias que trabajan en esta zona, advierten que los medios no son suficientes.Ya son más de 240 muertos y 2.600 los de infectados, El Gobierno de Haití declaró el 22 de Octubre el estado de emergencia sanitaria en todo el país y determinó que la bacteria responsable del brote de cólera es del tipo 01, considerada una de las más peligrosas.
Desgraciadamente un informe de las Naciones Unidas publicado en Marzo pasado concluyó que el agua sucia mata a más personas cada año que todas las formas de violencia juntas, incluida la guerra. desde entonces ha transcurrido mucho tiempo para proveer de unidades purificadoras o de unidades móviles similares que suministren agua potable, comunicación, y electricidad, y sin embargo no se ha hecho.
Los haitianos han demostrado con creces su resistencia al sufrimiento, y se están tomando muy en serio las consignas para acabar con este brote: El aislamiento de los casos sospechosos, la promoción de la higiene mediante la educación y la distribución de jabón, así como de agua potable.
Es necesario algo más que el grito de unánime "Gudu, Gudu" para exorcizar este demonio. No permitamos que la falta de agua potable y medicamentos haga de este brote una epidemia. Me pregunto porque se castiga tan duramente a los más débiles.
Por Haití, COLABORA.


Deja que te cuente una historia que ocurrió en un país asolado por las desgracias, es la historia de un grupo de hombres que arañó un trozo de cielo a las entrañas de la tierra. Es la historia de la perseverancia, de la solidaridad, del compañerismo, de la humildad, de la disciplina, del esfuerzo, del progreso tecnológico, de la fe, del trabajo en equipo, de la confianza, pero es sobre todo la historia de la esperanza. De la esperanza de 33 hombres por ser rescatados. De la esperanza de un pueblo por encontrarlos con vida y rescatarlos del infierno. De la esperanza de un campamento que ha llenado de optimismo al mundo. Un mundo necesitado de historias bellas, heroicas y positivas. Un mundo sobrecargado de penurias, de muertes, de abusos, de consumismo, de intolerancia. Un mundo globalizado donde las personas reaccionan con indiferencia al dolor ajeno, donde no hay sitio para la reflexión, dónde no se descifran los sentimientos, donde las soluciones se ponen en manos de los que nos enajenan. Un mundo que vive alineado porque los seres humanos se han convertido en mercenarios del consumo.




